ESFERA SOCIAL

Atención educativa en la esfera social

Para cualquier niño/a o adolescente la esfera social ocupa un papel protagonista en su vida. El contexto escolar supone, básicamente, “el centro de operaciones” y el lugar de desarrollo para esta faceta.

Síntomas como los problemas del habla, la falta de equilibrio, la rigidez o los espasmos, si aparecen, pueden resultar evidentes y afectar a las relaciones sociales del/la alumno/a en la escuela.

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En ocasiones, esto ocurrirá porque, ante los síntomas, reaccione con el aislamiento como conducta instintiva de autoprotección; en otras, porque algún/a compañero/a pueda señalarle.

Otros síntomas menos visibles, como la fatiga, los problemas cognitivos, o el dolor, también pueden resultar difíciles de comprender para las personas que no estén familiarizadas con la esclerosis múltiple.

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Los pensamientos y conductas de las/os niñas/os, y más aún los del alumnado adolescente, suelen guiarse por la premisa de entrar en constante comparación con los iguales. Por esta razón, resulta especialmente importante permanecer atentos a los sentimientos de vergüenza y la desvalorización personal que puedan aflorar, fruto de esa comparación con el otro.

El/la alumno/a con EM puede presentar síntomas de la enfermedad invisibles para el resto, que se pueden confundir con actitudes desafiantes o de apatía.

En ocasiones, dichas actitudes pueden ser conductas derivadas de miedos e inseguridades que la enfermedad les genera.

Toca poner en marcha estrategias de observación, mediación y resolución de conflictos.

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Es importante propiciar en el aula un clima de normalización y convivencia en la diversidad y favorecer que el/la niño/a o adolescente con EM se sienta capaz en su diferencia.

Puede ocurrir que el/la niño/a o adolescente con EM experimente ansiedad o sentimientos cercanos a la depresión; como adulto cercano, puedes informar y derivar a los especialistas.